AMIGOS, PARECE QUE LEYENDO LA ENTRADA ANTERIOR, EL COMPAÑERO PABLO SÃNCHEZ SE ACORDÓ DE UNA MUY BUENA ENTREVISTA PUBLICADA EL DÃA DOMINGO 16/03 HECHA A GEORGE ROMERO EN EL DIARIO PAGINA 12, Y COMO MUY BUEN CINÉFILO Y COMPAÑERO ME LA RECOMENDÓ COMPARTIENDOLA CONMIGO, Y ES QUE DE LA MISMA MANERA ME PARECE JUSTO COMPARTIRLA CON USTEDES, ENTONCES AQUà LES DEJO LA NOTA, QUE LA DISFRUTEN. SALUDOS.
“Yo hago un cine polÃticoâ€
El cineasta que en los ‘60 reinventó a los zombies está de vuelta: “Si la guerra de Vietnam está detrás de La noche de los muertos vivos y Tierra de los muertos era sobre la era Bush, ésta es sobre YouTube y la explosión de los medios electrónicosâ€, dice.
Por Beth AccomandoCon La noche de los muertos vivos, George A. Romero reinventó, en 1968, el género de zombies, dándole un aire inquietantemente contemporáneo. Tan inquietante que en un primer momento, los distribuidores potenciales no se mostraron gratamente impresionados. De hecho, le pidieron que cambiara el final, que les resultaba demasiado desolador. El contestó, simplemente: “Váyanse a cagarâ€. Y la terminó estrenando tal como la habÃa filmado. Esa anécdota sienta el tono de las futuras relaciones entre Romero y la industria del cine. Como John Waters, Romero siempre se mantuvo al margen, sentando base de operaciones en su propio territorio. Asà como el autor de Pink Flamingos no se movió de Baltimore a lo largo de casi cuarenta años, otro tanto sucedió con él y la ciudad de Pittsburgh. Ahora, quien a fines de los ’60 reinventó el cine de zombies regresa con su nueva aporte al género, la muy esperada El diario de los muertos.
“No se trata de una continuación, no es la quinta parte de una serieâ€, explica Romero. “Es un regreso a la primera noche, cuando los muertos empiezan a salir de sus tumbas. Me pareció que con la anterior, Tierra de los muertos, ya habÃa ido demasiado lejos en relación con la saga, y que estaba listo para bajarme de ese tren. Di con una colección de relatos cortos llamada El libro de los muertos, dos tomos con narraciones que suceden durante esa primera noche. Y me di cuenta de que podÃa seguir filmando historias sobre lo que les pasa a distintas personas, en esos dos o tres primeros dÃas.†Es asà como, después de la épica Tierra de los muertos, Romero regresa a la escala menor y la crÃtica social de sus primeras pelÃculas de zombies. A los 68 años, El diario de los muertos le da nueva frescura a una vieja franquicia.
“Mis pelÃculas tratan sobre la actualidad y sobre lo que pienso de ellaâ€, dice Romero. “La guerra de Vietnam está detrás de La noche de los muertos vivos. La cultura del shopping inspiró El amanecer de los muertos. El dÃa de los muertos hablaba sobre la desconfianza, sobre la gente que se encerraba en un pozo y perdÃa por completo la fe en sus semejantes. Tierra de los muertos, sobre la administración Bush. Esta es sobre YouTube, sobre la explosión de los medios electrónicos.†Representantes de esa generación, los protagonistas de El diario de los muertos son estudiantes de cine. Mientras filman una de terror con presupuesto cero, se enteran, por el noticiero, de que los muertos están volviendo a la vida por todas partes. Entonces deciden filmar un documental sobre eso, usando toda clase de materiales, incluido lo que levantan de Internet. Ese documental es, según el pacto que Romero propone a los espectadores, El diario de los muertos.
–Cuando filmó La noche de los muertos vivos, a fines de los ’60, ¿se le cruzó por la cabeza que de allà en más volverÃa una y otra vez sobre el mismo material, siempre en busca de cosas nuevas?
–Nunca. Jamás pensé que harÃa otra. Durante diez años me resistà a hacerlo. La noche... se lanzó en autocines y salas de barrio, y a los seis meses habÃa caÃdo de cartel. Pero fue un éxito, ya que me habÃa costado nada más que 115.000 dólares, y pasamos a otra cosa. Pero mientras filmaba mi tercera pelÃcula, de pronto los franceses descubrieron La noche... y la calificaron de “cine americano esencialâ€. Yo leà eso y dije “Oia, qué raro, si yo no sabÃa cómo dirigir una pelÃcula...†Todo lo que veÃa en ella eran los errores que habÃa cometido. Ahà me dije que si algún dÃa dirigÃa una secuela, tenÃa que ser una pelÃcula que tuviera conciencia social. Eso se volvió una obsesión para mÃ. Esperé hasta tener una idea, y fue asà como se me ocurrió que la segunda de la serie transcurriera en un shopping. De ahà en más, para las siguientes secuelas siempre esperé a tener una idea especÃfica para desarrollar. Asà fue siempre, hasta el dÃa de hoy.
–¿Qué se propuso con El diario de los muertos?
–QuerÃa dar una vuelta atrás, hacer las cosas de una manera más simple. Algo más pequeño, que pudiera controlar por completo. Como cuando filmé La noche de los muertos vivos. Por eso me incluà en un cameo, cosa que habÃa hecho en mis ocho primeras pelÃculas y después dejé de hacer.
–¿Es una forma de reaccionar en contra de la anterior Tierra de los muertos, producida por una major?
–SÃ, aunque estoy satisfecho con el resultado final de esa pelÃcula. Pero el presupuesto que habÃa en juego era demasiado grande para lo que estoy acostumbrado. Como forma de liberarme de eso tuve ganas de volver a los comienzos, cuando filmábamos estilo guerrilla.
–Sus pelÃculas de zombies siempre llevaron aparejado un fuerte componente de comentario social. ¿Qué era lo que tenÃa en mente esta vez?
–Pienso que actualmente, por el peso social que tienen los medios, todo el mundo está obsesionado con ser un reporter de todo lo que pasa. Hay como una invitación implÃcita a que si algo sucede fuera de nuestra ventana, nos asomemos y lo grabemos, para ponerlo después al aire. Después está el auge de la blogosfera, que me parece que entraña cierto peligro: bastarÃa que cualquier loco colgara de la red cualquier propuesta radical que sonara razonable, para tener de inmediato un millón o dos de seguidores. Me parece peligroso, por la posibilidad de que represente un regreso al tribalismo. Basta recordar que al comienzo, Hitler les sonaba muy razonable a millones de alemanes. Siempre digo, medio en broma y medio en serio, que si Jim Jones hubiera tenido un blog, hubiera habido millones de personas tomando Kool Aid. Todo eso me preocupa. De ahà salió la pelÃcula.
–En El diario de los muertos se percibe una desconfianza hacia los medios oficiales. ¿Se supone que debemos desconfiar también de los protagonistas, jóvenes estudiantes que cuelgan videos caseros en la web?
–¡Totalmente! De hecho, la pelÃcula no ataca tanto los medios oficiales, aunque obviamente manipulan la información. Tal vez, más peligroso que eso es que tanta gente crea que a través de su propio blog están ayudando a algo, cuando en verdad se trata de poco más que opiniones personales, totalmente fuera de control. No sé si la gente está preparada para tener a un millón de bloggers dando sus puntos de vista sobre todo lo que pasa. Lo que me parece peligroso es que muchas veces se trata de pura opinión, que pasa por información.
–Viendo El diario de los muertos, darÃa la impresión de que estos estudiantes de cine le causan un poco de gracia. Y que la pelÃcula que ellos filman le sirve también para deconstruir el género de terror entero.
–Bueno, acá me flagelo un poco a mà mismo... No pude evitar la tentación de hacer algunas bromas sobre el estado actual del género de zombies, esta cuestión de que en pelÃculas recientes los zombies corren rapidÃsimo. ¿Cómo pueden hacerlo, si son muertos que acaban de volver a la vida? O sea que son un poco las dos cosas: por un lado, los protagonistas me sirven para lanzar algunos dardos; pero a la vez me recuerdan a mà mismo, cuarenta años atrás, cuando salà a filmar La noche de los muertos vivos con lo puesto. Es un poco de sátira y un poco de nostalgia...
–Usted hace un uso sumamente lúcido de las posibilidades y limitaciones del medio, como cuando los protagonistas se quedan sin baterÃa para la cámara. El que está filmando se queda a cargarla, escucha gritos del otro lado de la pared y no va a ayudar. Prefiere quedarse a esperar que la baterÃa termine de cargarse.
–¿No es ésa la clase de cosas que sucede en un rodaje? A mà me pasó, filmando pelÃculas caseras, de no comer la torta de cumpleaños porque no podÃa desconectar el micrófono. Es la clase de ideas que se te ocurren cuando te estás dando una ducha. Con mi socio Peter Grunwald y otros amigos nos sentamos en el living, disparando ideas y divirtiéndonos, como en los viejos tiempos. Esa es la clase de cosas que podés hacer cuando tenés control completo sobre tu pelÃcula. Cuando estás filmando para un gran estudio, entre vos y tu trabajo se interponen montones de ejecutivos. En una de ésas ves un atardecer que te gusta y querés filmarlo, pero para poder hacerlo primero tenés que completar un memo. Acá no, podÃamos hacer lo que se nos ocurriera.
–Para El diario de los muertos usted dijo haber usado tomas de audio que le sobraron de La noche de los muertos vivos. ¿Cómo fue eso?
–El audio de El diario... tiene varias capas, y eso me permitió deslizar ciertos mensajes, en los fragmentos que los protagonistas levantan de radio y televisión. Un montón de amigos vinieron a ayudar, grabando voces para el audio. Fue muy gratificante. Los llamé para pedirles una mano y todos dijeron que sÃ. Me refiero a gente como Stephen King, Quentin Tarantino, Wes Craven o Guillermo del Toro.
–En la pelÃcula hay bastante gore, y muy divertido por cierto.
–El gore me divierte. Lo uso un poco a la manera de M.A.S.H., como una manera de darle un sopapo al espectador. En M.A.S.H. todo el mundo se mataba de risa, pero de repente venÃa una escena con una operación, donde muestran todo, y era como una bofetada. Como si la pelÃcula estuviera diciendo: “Ojo, que esto no es pura risa. No se olviden de que es la guerraâ€. De esa manera uso yo el gore en mis pelÃculas. En este caso, como habÃa que mantener todo el tiempo el punto de vista de los chicos, no era posible usar planos detalle, porque no hubiera sido lógico que los chicos en esa situación los usaran. Por eso tuvimos que filmar las escenas de destripe y esas cosas a mayor distancia que lo habitual. Me parece que asà quedó todavÃa mejor.
–La escena inicial, filmada por una cámara de televisión, es una idea muy astuta de su parte, ya que permite establecer de entrada que toda la pelÃcula va a estar contada asÃ, a través de una cámara subjetiva.
–Me pareció una buena idea, como forma de introducir el estilo que toda la pelÃcula va a tener, y toda la lÃnea temática sobre los medios que a partir de ese momento se va a desarrollar. Otra de esas cosas que se te ocurren cuando te estás duchando.
–El diario de los muertos se estrena justo después de Cloverfield, que también reflexiona sobre las filmaciones caseras, en circunstancias aterradoras. ¿Qué piensa sobre esta coincidencia?
–Bueno, parecerÃa haber algo dando vueltas en el inconsciente colectivo, que da por resultado que casi al mismo tiempo aparezca una cantidad de pelÃculas referidas al asunto. No sólo Cloverfield; también está la nueva de Brian de Palma, Redacted, y Puntos de vista. Me parece que todo el mundo está pensando en esto, supongo que muchos cineastas percibimos que esta idea generalizada de “Yo soy una cámara†tiene que ver con nuestro oficio. Y de que es una idea generalizada, no tenga duda. Hay un millón de cámaras ahà afuera...
–Usted sostuvo recientemente que tenÃa en mente una comedia disparatada, que podrÃa llegar a ser su nueva pelÃcula de zombies. ¿Es asÃ?
–SÃ, es una posibilidad. Me encanta la idea. Es una comedia totalmente despatarrada, tipo slapstick. SerÃa divertido hacerla. Es una pelÃcula en la que resulta haber un zombie. Un zombie solo. SerÃa como una nota al pie de mis pelÃculas del género. Ojalá que a alguien le interese la idea y asà poder hacerla.
–¿Qué opina del cine de terror contemporáneo? ¿Le gusta?
–¿Si me gusta? No (risas). Ni siquiera se trata de un juicio de valor, simplemente no lo entiendo. No entiendo esas pelÃculas de tortura que se hacen ahora, porno-tortura. No lo pesco, me gustarÃa que alguien me lo explicara. Quiero decir, son tiempos de furia y entonces se hacen pelÃculas furiosas. ¿Pero furiosas contra qué? No encuentro ningún punto de vista polÃtico en esta clase de pelÃculas. En los ’60 tenÃamos furia. Furia contra la policÃa, contra los militares, contra las instituciones. Pero estar furioso no me parece una razón suficiente para hacer una pelÃcula cruel. Yo siempre traté de no hacer pelÃculas crueles. Furiosas, sÃ, pero no crueles. Siempre trato de aliviar la carga con algo de humor y esas cosas. No sé, puede ser que en este tema sea un tradicionalista.
Adaptación y traducción:
Horacio Bernades.
LINK NOTA ORIGINAL: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-9518-2008-03-16.html
Amigos del Cineclub:
En la última edición del dipló (http://www.eldiplo.org/resumen.php3?numero=105&resumen=105/R_14_06) un tal Sylvestre Meininger escribió un artÃculo muy interesante sobre Romero y su cine como denuncia. No pude encontrar una versión completa del artÃculo en linea, pero se encuentra en los kioskos. Es la edición de Marzo de 2008.
Saludos.
Lukkio.-